El 15 de marzo se cumplió un año de la despenalización del aborto hasta la semana 24 en Colombia, una decisión que transformó el panorama de los derechos reproductivos en el país. Más allá de los cambios legales, el debate sigue abierto sobre sus implicaciones sociales, éticas y de salud pública.
Por: Carolina Zabala

La legislación del aborto en Colombia ha experimentado un cambio significativo en las últimas décadas, pasando de una penalización absoluta a una regulación que permite el acceso libre hasta la semana 24 de gestación. Esta transformación ha generado amplios debates sobre sus implicaciones legales, sociales y éticas. Faldas en Movimiento se calentó en este debate en el programa de 15 de marzo donde hablamos sobre las responsabilidades y afectaciones que puede tener realizarse un aborto.
Evolución legal y contexto actual
Hasta 2006, el aborto en Colombia estaba completamente penalizado. Fue en ese año cuando la Corte Constitucional despenalizó el procedimiento bajo tres causales: cuando la vida o salud de la mujer está en riesgo, cuando el feto presenta malformaciones incompatibles con la vida y cuando el embarazo es producto de una violación, incesto o inseminación no consentida. Sin embargo, en 2022 se produjo un cambio histórico: se amplió el derecho al aborto libre hasta la semana 24 de gestación sin necesidad de justificación.
Tras la semana 24, la interrupción del embarazo sigue siendo legal bajo las tres causales originales, y el acceso al procedimiento es garantizado por el sistema de salud sin restricciones de edad ni barreras institucionales. En este sentido, el aborto se ha consolidado como un derecho.

El aborto en Colombia: una conquista legal. Impactos y reflexiones en torno a la legalización.
Desde una perspectiva de salud pública, la legalización del aborto ha permitido reducir los riesgos asociados a procedimientos clandestinos. Mujeres que antes se enfrentaban a la amenaza de la cárcel o a condiciones médicas inseguras, ahora pueden acceder a una atención adecuada, minimizando complicaciones de salud y muertes. Además, la legalización ha reforzado la autonomía corporal de las mujeres y ha contribuido a la reducción de desigualdades sociales.
Sin embargo, existen posturas divergentes. Algunos consideran que el aborto libre hasta la semana 24 es excesivo, especialmente porque a esa edad gestacional el feto ya está formado y podría sobrevivir con asistencia médica. También se ha debatido sobre la necesidad de mayor acompañamiento psicológico, dado que el aborto puede tener repercusiones emocionales y fisiológicas en algunas mujeres. Otro punto de discusión es la responsabilidad reproductiva compartida, pues algunos argumentan que los hombres deberían tener voz en la decisión de abortar en el contexto de una relación de pareja.

Más allá del debate: el respeto como principio fundamental
La discusión sobre el aborto no se limita únicamente a los marcos legales, sino que involucra aspectos sociales, culturales y éticos. Es fundamental reconocer que cada mujer que toma la decisión de abortar lo hace en un contexto único y con motivos válidos para ella. En este sentido, más que imponer juicios de valor, la sociedad debe garantizar un entorno en el que las mujeres puedan ejercer su derecho sin miedo, estigmatización o barreras indebidas.
El reconocimiento legal del aborto en Colombia es un paso adelante en la consolidación de los derechos de las mujeres. No obstante, es necesario que se sigan implementando estrategias que faciliten la educación sexual, el acceso a anticonceptivos y el acompañamiento psicológico, para que la maternidad sea siempre una decisión y no una imposición. Más allá de los debates, el respeto por la autonomía de las mujeres y el cumplimiento de la ley deben prevalecer en cualquier sociedad que aspire a ser más equitativa y justa.
¿Cómo consideras que, a 1 año de la ley de aborto en Colombia esta ha impactado a la sociedad colombiana?
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