¿El 8 marzo Se Celebra o se Conmemora?

Por: Carolina Zabala

En un mundo donde cada derecho conquistado por las mujeres ha sido producto de una batalla, «Faldas En Movimiento» nos invita a entender la historia del Día Internacional de la Mujer: ¿Se celebra o se conmemora?

El uso de la palabra celebrar puede dar la impresión de que es un evento festivo, cuando en realidad es un día para reflexionar sobre los avances logrados, reconocer las desigualdades que aún persisten y exigir cambios en favor de los derechos de las mujeres, es decir, este día de reflexión se conmemora.

La lucha inicia en los comienzos del siglo XX, Nueva York, 8 de marzo de 1908. Una densa nube de humo negro se alza sobre las fábricas textiles del Lower East Side. Las calles retumban con los gritos de mujeres que exigen condiciones laborales justas. Lo que comenzó como una protesta pacífica, terminó en tragedia. Un incendio en la fábrica de camisas Cotton Textile Factory ha cobrado la vida de 129 trabajadoras. Atrapadas en el interior, las puertas cerradas desde afuera impidieron su escape. La comunidad está en shock, y el movimiento obrero clama justicia. Este punto de partida, hizo que en las conferencias internacionales de mujeres socialistas una conmemoración que, con el paso de los años, se tornó en un grito de lucha, pues cada uno de estos acontecimientos nos recuerda que esta fecha no es para celebrar, sino para recordar y exigir.

Con el 8 de marzo instaurado oficialmente por la ONU en 1977, la narrativa se traslada a la actualidad, donde la lucha persiste. La fragilidad de los derechos conquistados queda expuesta en cada rincón del mundo: mujeres que enfrentan la regresión de derechos en Afganistán, la violencia de género que sigue en aumento, y la brecha salarial que, aunque discutida, sigue siendo una barrera tangible. En Colombia, 79 feminicidios en apenas dos meses de 2025 nos recuerdan que el peligro sigue acechando, que la lucha no ha terminado.

Voces de lucha en 8 de marzo

Pero no todo es tragedia. La resistencia se manifiesta en cada protesta, en cada mujer que exige su lugar en la sociedad, en cada voz que se alza contra la desigualdad. La reciente aprobación de la ley que prohíbe el matrimonio infantil en Colombia es una victoria, un destello de esperanza en medio de una realidad compleja.

El feminismo, lejos de ser una guerra entre géneros, es una lucha por la igualdad. Sin embargo, muchas veces se ha malinterpretado como una amenaza contra los hombres o un intento de imponer un matriarcado. Estas ideas distorsionadas solo desvían la atención del verdadero objetivo: desmontar un sistema que afecta tanto a mujeres como a hombres. La lucha feminista no es contra las personas, sino contra las estructuras que perpetúan la desigualdad.

A esto se suma el sexismo en redes sociales y medios, donde las mujeres siguen siendo juzgadas con un doble estándar. Mientras figuras femeninas como Ángela Aguilar son atacadas por su apariencia, hombres como Cristian Nodal son exaltados por su talento sin mayores cuestionamientos. Actrices como Scarlett Johansson han señalado cómo en entrevistas les preguntan sobre su físico, mientras que a sus colegas masculinos se les consulta sobre su trabajo. La desigualdad sigue viva en las narrativas que consumimos a diario.

El feminismo, lejos de ser una guerra entre géneros, es una lucha por la igualdad. Una batalla en la que hombres y mujeres deben caminar juntos, cuestionando los estereotipos impuestos por un sistema que oprime a ambos.

Y aquí, en esta historia que aún se está escribiendo, «Faldas En Movimiento» hace un llamado claro: no basta con recordar, hay que actuar, la lucha de la mujer es una historia en construcción. Una invitación abierta a investigar, a cuestionar, a sumarse al movimiento. Porque cada acción cuenta y cada voz suma en esta lucha que no es solo de las mujeres, sino de toda la humanidad.

Podría Interesarle:

Nuestras redes sociales:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *